domingo, 25 de noviembre de 2018

Desarrollo individual


RESPETAR EL DESARROLLO INDIVIDUAL DE CADA NIÑO: ¿DEBO PREOCUPARME SI SE DEMORA EN CAMINAR?

Tu hijo indicará naturalmente cuál es el momento adecuado para dar sus primeros pasos.

Llega una etapa en la que los padres sienten afán y angustia porque su hijo camine. Ven que sus pequeños se ponen de pie y se alarman porque creen que ya deben dar su primer paso. Sin embargo, hay que respetar los procesos del pequeño e identificar cuál es el momento adecuado para que comience a caminar. Primero hay que saber que este es un proceso que el niño puede desarrollar por sus propios medios y que no debe ser presionado o se podrían ocasionar efectos adversos.
Luis Eduardo Rueda Fonseca, jefe de ortopedia del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, explica: “la mecánica de los miembros inferiores aún no está preparada para recibir toda la carga del cuerpo, en algunos casos hemos observado fracturas de fémur por un mecanismo llamado imputación, que es la falla del hueso al soportar las cargas”.

En otros casos, dice Astrid Medina, ortopedista infantil de la Fundación Cardioinfantil, pararse antes de tiempo puede causar deformidad en las piernas (paréntesis o cazcorvos). Eso no quiere decir que los niños queden con esta condición, pues se modifica sola, pero sí la desarrollan y demoran más tiempo en corregirla.

El proceso natural
Aunque sientas que el bebé quiere ponerse de pie, debes entender que no es solo cuestión de una capacidad física, sino neurológica, y para que comience a dar sus primeros pasos el niño debe ir ‘quemando’ varias etapas. Como explica la doctora Medina, “no se puede obligar a que el niño marche, poniéndolo a que sus piernas se muevan una delante de la otra. Para que eso suceda necesitan el control neurológico, que es el que le va a dar la coordinación, que a su vez va a lograr que tenga alternancia al caminar”.

En este sentido, cada niño cumple las etapas a su ritmo. Es decir, no todos deben caminar a los doce meses; hay unos que caminan a los 13, otros a los 15 y otros a los 16. Lo que se debe tener en cuenta es que cada uno tenga un proceso y que, al final, consiga la marcha. Este paso a paso incluye el control cefálico o sostén de la cabeza, que se logra alrededor de los 2 o 4 meses. Luego viene su capacidad para girar hacia un lado y hacia el otro, a los seis meses, y a sentarse con ayuda y posteriormente sin ella, más o menos a los 7 u 8 meses, cuando tienen un adecuado equilibrio del tronco.

Posteriormente, el bebé -agrega la ortopedista-, aproximadamente a los 9 o 10 meses, puede comenzar a gatear, después de lo cual ya comienza a levantarse solito, agarrado de las barandas de la cuna para caminar hacia los lados y, finalmente, con ayuda del adulto, a dar pasos hacia delante. Pero “entre sentarse y caminar pueden pasar tres o seis meses; eso depende de cada niño. 

Lo importante es que siga un proceso adecuado”, añade. El doctor Rueda indica que el inicio de la marcha se realiza entre los 9 y los 18 meses de edad, y que suele ser de aparición más temprana en las niñas que en los niños. Así las cosas, la marcha antes de los 9 meses de edad no es recomendada. El consejo final es no angustiarse. Cada niño tiene su desarrollo. Lo relevante es establecer controles médicos oportunos para monitorear el desarrollo neurológico o verificar alguna alteración adicional que pueda afectar su marcha en el futuro. Además, es pertinente evitar ‘consejos’ de terceros fundamentados en tradiciones orales familiares, que podrían llegar a ser dañinos para el niño.

Encontrarás información complementaria en el siguiente documento:

https://docs.google.com/document/d/e/2PACX-1vQrTrk-_E0IWVvL3cOAM2vcIMbu7EkzysXyKx47To71gA6G1v29GLYSzxzKJDTZdT9Z17QkGWIhBGk9/pub

¿Cual es la diferencia entre motricidad fina y motricidad gruesa?

¿Cual es la diferencia entre motricidad fina y motricidad gruesa?


Ejercicios para el desarrollo de ambas motricidadesLas habilidades motoras finas y gruesas son el resultado de la colaboración entre el cerebro, el sistema nervioso y los músculos del cuerpo. Las habilidades motoras finas se refieren a pequeños movimientos realizados con la lengua, labios, dedos, manos, muñecas, dedos de los pies y los pies. Las habilidades motoras gruesas se refieren a los movimientos que utilizan grandes grupos musculares, como caminar, saltar y escalar. Estos dos tipos de habilidades motoras normalmente se desarrollan al mismo tiempo, ya que muchas actividades requieren la utilización conjunta de ambas habilidades motoras finas y gruesas.


Pasemos a conocer un poco más de ambos aspectos.
  • Las destrezas de motricidad gruesa comprenden los movimientos motrices complejos como lanzar objetos, chutar un balón o saltar a la comba.
  • Las destrezas de motricidad fina se refieren a las actividades que requieren la coordinación ojo-mano y la coordinación de los músculos cortos para realizar actividades como recortar figuras, ensartar cuentas o agarrar el lápiz para dibujar.

Este desarrollo no es igual en la niñez, hemos de tener en cuenta que los niños y niñas desarrollan sus habilidades psicomotrices finas y gruesas a distinta velocidad, principalmente por las diferencias morfológicas asociadas a cada uno.
Los niños son ligeramente más fuertes que las niñas y tienen algo más de músculo, mientras que las niñas tienden a lograr mayor coordinación en los músculos cortos.

En este vídeo podemos ver las diferencias:



¿Que es la PSICOMOTRICIDAD?


LA PSICOMOTRICIDAD

Resultado de imagen para psicomotricidadEste término se divide en dos: psicología (psico) y motriz (motricidad). Por tanto, cuando se hable de psicomotricidad o psicomotriz se están refiriendo a todo lo relacionado con la psicología y la motricidad, así como todas las complejas relaciones que existen entre estos dos campos, que son muchas. Cuando se habla de psicología del niño se refiere a todo lo relacionado con su personalidad, autoestima, conocerse él mismo, relaciones, emociones. Y cuando se habla de motricidad se refiere al conocimiento, conciencia de su cuerpo, moverse, manipular objetos, equilibrio, contacto.
El progreso de un niño en su psicomotricidad le permite que sea capaz de controlar mejor sus movimientos e impulsos emocionales, así como una mejor adaptación al medio social, familiar y escolar. El desarrollo de la psicomotricidad lo podemos desglosar en tres partes:
  • A nivel motor: permite al niño dominar el movimiento corporal
  • A nivel cognitivo: permite mejorar la memoria, atención, concentración y creatividad
  • A nivel social y afectivo: permite a los niños conocerse mejor ellos mismos, afrontar sus miedos y relacionarse con los demás
Esta técnica o disciplina nace porque a principios del siglo XX el neurólogo Ernest Dupré descubrió que había una relación entre varias anomalías mentales y psíquicas con las motrices. Este descubrimiento dio lugar al nacimiento de la psicomotricidad que es usada para desarrollar determinadas habilidades en cualquier edad, desde niños hasta ancianos, aunque generalmente la conocemos por aplicarse al desarrollo infantil.

 Habilidades que engloba la psicomotricidad

La psicomotricidad trabaja las siguientes habilidades:
  • Dominio corporal o conciencia de las dimensiones del propio cuerpo: conocimiento que la persona tiene de su propio cuerpo. Esta habilidad permite a los niños que usen su cuerpo como medio de aprendizaje.
  • Lateralidad: los seres humanos tenemos preferencia por un lado de nuestro cuerpo. Por ejemplo, si usamos la mano derecha para escribir es porque nuestro hemisferio dominante es el contrario, el izquierdo. Los niños deben definir su lateralidad de manera natural, sin ser forzada para evitar problemas posteriores en su desarrollo.
  • Equilibrio: la capacidad para permanecer estable mientras se realizan distintas actividades motrices.
  • Reflejos: capacidad para responder o reaccionar ante un estímulo externo.
  • Estructuración espacial: habilidad para comprender las relaciones espaciales que guardan los objetos entre sí y con mi cuerpo. Dentro de este campo se engloba la puntería
  • Ritmo o control del movimiento: habilidad para realizar movimientos de determinada forma y con una frecuencia temporal concreta.
  • Motricidad: control sobre el propio cuerpo. La motricidad en función de las partes del cuerpo que intervienen se divide en:
    • Motricidad gruesa: control y coordinación de movimientos que abarcan el tamaño del propio cuerpo o superior. Por ejemplo, bailar, correr, saltar, caminar, agacharse.
    • Motricidad fina: control y coordinación de movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo, compromete las partes finas del cuerpo como manos, pies y dedos. Se centra en los movimientos realizados con partes concretas del cuerpo, por ejemplo: colorear, recortar, escribir, dibujar, recoger semillas. Si sólo se centra en las manos, también es llamada destreza manual, coordinación viso-manual u óculo-manual. Dentro de la motricidad fina también podríamos englobar la puntería: habilidad para lanzar un objeto a una posición determinada. Los niños con una motricidad fina desarrollada se les da muy bien las manualidades.
Esto se complica, la motricidad también la clasifican en función de los sentidos que la activan, los principales son:
  • Motricidad viso motora: el cuerpo se mueve en función del sentido de la vista. Por ejemplo, podría ser pulsar un botón u otro en función del color que sale en la pantalla.
  • Motricidad auditivo motora: el cuerpo se mueve en función del sentido del oído. El ejemplo más típico es bailar al ritmo de la música.
Aquí no queda la cosa, la motricidad también se puede dividir en función de las sensaciones que tiene el niño de su propio cuerpo:
  • Desarrollo motriz interoceptivo: según sensaciones internas, viscerales, respiración, ritmo cardiaco.
  • Desarrollo motriz propioceptivo: sensaciones que vienen de los músculos, tendones y articulaciones.
  • Desarrollo motriz exteroceptivo: sensaciones que vienen de los sentidos

lunes, 19 de noviembre de 2018

La importancia del movimiento en el niño menor de 6 años

Los niños no dejan de moverse, y es que a través del movimiento van aprendiendo y conociendo el mundo que les rodea. Por lo general, los niños pequeños necesitan moverse de un lado a otro, ya sea corriendo, caminando, o subiendo y bajando escaleras, pero eso sí, cada uno a su ritmo. Es por esto que necesitan juegos que les permitan desarrollar sus músculos.
Una vez que el niño ya ha comenzado a desarrollar sus músculos más grandes, se debe poner la atención en los más finos. En este sentido, es importante que el pequeño aprenda a sujetar bien los lápices de colores y también a clasificar y seleccionar objetos.
A continuación desarrollamos unas sencillas ideas para fomentar el movimiento en los más pequeños:
  • Motivar a los niños a bailar, ya que es un excelente ejercicio para desarrollar los músculos.
  • Dar a los niños una caja de huevos vacía para que puedan guardar botones, fideos y lápices. Así podrán desarrollar sus músculos finos y aprender a clasificar los objetos.
  • Enseñar a atarse los zapatos o completar puzles, actividades que además del movimiento temprano, permitirán desarrollar la inteligencia y el razonamiento lógico.
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Cómo incentivar a los niños para que hagan deporte

El deporte es parte esencial en el desarrollo de los niños y en su movimiento, ya que ayuda a ejercitar sus destrezas físicas, a socializar y a divertirse. Además, gracias al deporte los niños pueden aprender la importancia de jugar limpio, de jugar en equipo o, incluso, pueden mejorar su autoestima.
La actividad física, especialmente en los menores de cinco años, se considera fundamental, pues permite un desarrollo psicomotor a través del cual pueden aprender a identificar sus segmentos corporales y a coordinarlos entre sí. Asimismo, el deporte mejora las funciones cardiovasculares y contribuye a una adecuada formación de los huesos.
Para que el niño tenga un correcto desarrollo, su inicio en la práctica deportiva debe ser de manera placentera y de forma progresiva. Es preciso, en este sentido, controlar la salud del niño y consultar con especialistas para determinar qué tipo de deporte es el más adecuado para el pequeño o pequeña según sus características físicas y su carácter. El esfuerzo debe intensificarse poco a poco y con sumo cuidado, porque en esta fase el niño se encuentra en un proceso de desarrollo orgánico y corporal.
Es importante recordar que las actitudes y el comportamiento que se les enseña a los niños en el deporte debe ser siempre el de competir y no el de ganar como sea, por ejemplo, y en esto los padres deben tener un papel activo ayudando al niño a desarrollar el valor de la honradez. Es necesario enseñar que el comportamiento irrespetuoso no es aceptable en ningún caso.
  • Asistir a los juegos donde nuestros hijos participen, comentar los resultados y reforzar el esfuerzo.
  • Estimular a los niños para que hablen sobre sus experiencias con la práctica del deporte, con los compañeros, etc.
  • Ayudar a los niños a manejar las decepciones y a aprender a perder.
  • Comportarse siempre como espectadores modélicos y respetuosos para que los hijos puedan imitar, a la larga, dicho comportamiento ejemplar.



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Nosotras somos Andrea, Verónica, Nicole y Adriana, cuatro estudiantes del Programa de Estudios de Educación Inicial del Instituto Pedagógico Nacional Monterrico. Hemos creado este blog con la finalidad de brindar información a todas las personas sobre la importancia de la psicomotricidad en el desarrollo integral de cada uno de los niños de 0 a 6 años.


Abordaremos principalmente qué es la psicomotricidad, la importancia del movimiento, cuerpo y emoción y cómo estos tres intervienen en el aprendizaje y desarrollo de cada uno de los pequeños. Ten la confianza de preguntarnos o aportar información sobre los temas que encontrarás aquí.